
Quiero comunicarles mi próxima actividad en Colombia, en la ciudad de Buga. En esta oportunidad fui invitada al XXX Encuentro de Contadores de Leyendas en esta legendaria ciudad.
En la actualidad cuento con una especial motivación en relación con este tema, pues los mitos se desmitifican y develan un mundo paralizante y alienador.
La mujer costarricense, que es latinoamericana como lo es
El hombre costarricense, que también es latinoamericano, rompe con su posición victimaria en la leyenda de El Cadejos donde un joven desobedece las órdenes jerárquicas, y es condenado al igual que en
Para mí es necesario reiterar estos aspectos que identifican a los costarricenses porque nuestras leyendas son eco de las griegas, en su mayoría, y se repiten en diferentes versiones por toda Europa y, desde luego, por toda América Latina.
La vida ha cambiado. En las leyendas en las que figura la mujer bella en extremo, se hacen con connotaciones de su condición diabólica y maligna como Las Ceguas. En la actualidad, estas mujeres pueden ir a los tribunales y los abusadores son sentenciados.
Los jóvenes que han sido abusados y mancillados por educadores cuentan con oídos justos que rompen esquemas al presentar una posición de victimas condenados a vagar por toda una eternidad con una culpa que no es más que un abuso.
Estoy consciente que necesitamos revisar el contenido de los mitos y crear nuevas leyendas que sigan causando esos miedos mágicos y poéticos para que inspiren a las nuevas generaciones a actuar con mesura y cautela.
¿Qué les parece, por ejemplo, una nueva leyenda de Muñeca?
Aquella mujer era conocida en el siglo pasado pues se paseaba por el centro de San José con el nombre de Muñeca, precisamente haciendo alusión a su deformidad. ¿Que tal si les cuento que se aparece alrededor de la media noche, en el lugar en donde estuvo situada
Dicen que cuando aparece un carro negro muy lujoso hay quienes esperan al poderoso señor don Dinero con una niñita o un niñito para entregarlo a la desgracia y a la desventura. También aparece una mujer muy pintarrajeada con una muleta en la mano, cojeado y en la otra mano sostiene un ramo de pensamientos, la mujer le propina muletazos al carro. Cuentan que en una ocasión le quebró el vidrio delantero al carro negro, tal era la furia de la diminuta mujer llena de colorete.
Esas son las leyendas que surgen y espero que a muchos se les paralice el corazón.
Pues con estos materiales voy para el encuentro de Buga a motivar a los contadores a actualizar las leyendas, buscar nuevos Robin Hood , nuevos héroes de este siglo.